No se me va de la
cabeza
Se ha escapado del
reformatorio
y ha corrido durante todo
el día
hasta llegar a la playa.
Allí, ha jugado entre las
olas
y luego ha salido del
agua.
Lo he visto en sus ojos.
Algo se ha quebrado
dentro de mí.
Exactamente, como me sentí
tantas veces.
Ya has visto el mar,
Antoine.
¿Y ahora qué?
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