viernes, 3 de noviembre de 2017


No era mi sitio

Te voy a hacer pulpo para cenar.

¡Cojonudo!, mamá.

Me fui a mi cuarto.
Como no salía nada, volví a la cocina a beber agua.

Mi madre estaba allí.
Dándole golpes al pulpo.
Estaba ensañándose con aquel pulpo.

¿Pero qué le estás haciendo al pulpo?

Asustándolo.

A los pulpos, hay que asustarlos.
Así, la carne no se les pone dura.


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