No era mi sitio
Te voy a hacer pulpo para
cenar.
¡Cojonudo!, mamá.
Me fui a mi cuarto.
Como no salía nada, volví
a la cocina a beber agua.
Mi madre estaba allí.
Dándole golpes al pulpo.
Estaba ensañándose con
aquel pulpo.
¿Pero qué le estás
haciendo al pulpo?
Asustándolo.
A los pulpos, hay que asustarlos.
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