Maldito país
Vivo en medio de este
disparate histórico.
Una tierra que ha
languidecido por siglos.
Que seguirá haciéndolo
cuando yo haya desaparecido.
Rencorosos e
irreconciliables.
Echándose en cara sus
sentimientos nacionales.
Hoy, era día de
convocatoria.
He vuelto a verlos.
Arrojados a las calles.
Han desempolvado las banderas.
Luego, se han ido al bar,
como de costumbre.
A mojar la garganta,
llenar la tripa
y a comentar la última.
Otra de las grandes se ha
trasladado a La Palma.
Orgullosos y rebosantes.
Quieren verlos sufrir.
¡Que se jodan!
Eso es lo que piensan.
Lo que quieren para esos otros a los que también llaman españoles.
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