Insignificante
Pienso en esos genocidas.
Los exterminadores.
Ya desaparecidos.
Tanto como Da Vinci.
Y pienso en todos sus
descendientes.
Empalmados con sus
cabezas nucleares.
Y en todos los esclavos
de ahí fuera que los llevan consigo.
La esvástica y la
estrella roja.
La tricolor y el águila
negra.
La cruz y la luna.
Insignificantes.
Volverá a pasar.
Lo harán de nuevo.
Y, después, todo empezará
otra vez.
No habréis cambiado nada.
Ya no estaréis aquí.
Y no tendrá la menor
importancia.
Pero, concededme una sola
cosa.
La próxima que lancéis.
¡Lanzadla sobre mi casa,
hijos de puta!
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