El espejo
Otra vez con lo mismo.
La Guerra no ganada.
Yo no la siento así.
Yo ni la gané ni la perdí.
Todos te señalan
entonces.
Reclaman que te
posiciones de un lado.
Los más afines a mí,
que coja una pala y
desentierre cadáveres de una cuneta.
Me recuerda a los Manic
Street Preachers.
“Si puedes disparar a
conejos;
también puedes disparar a
fascistas”.
Pero, yo no me los tomo
en serio.
A esos tertulianos enrabietados
que repiten las mismas
palabras que les han enseñado.
Ni tampoco a esos
académicos apoltronados
que exigen que rindas
pleitesía.
Que la Historia de España
se limpie.
Que está por encima de
rojos y fachas.
El último al que escuché
dijo algo así como que
era un espejo donde
todos nos debemos mirar.
Porque nos devolverá el
reflejo de lo que somos.
Nuestra identidad,
herencia y
legado.
Pues bien...
yo lo que quiero es coger
la pala
y enterrar el dichoso espejo
con lo que quede de lo que se descompone allí.
con lo que quede de lo que se descompone allí.
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