¿Dónde se han metido
todos?
Me levanto una mañana de
sábado.
No se escucha un solo
ruido fuera.
Nada golpea mi ventana.
No es habitual.
La ciudad permanece
callada.
Perezosa y en ayunas.
Un silencio expectante.
Como si estuviera
esperando algo o a alguien.
Puede que un estallido.
Arriba, está muy nublado.
A punto de llover.
Y yo pongo música en mis
altavoces.
Nada me perturba.
Me recuesto en mi trono.
Todavía, no he ido al
baño.
Cierro los ojos
y comienzo.
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