domingo, 12 de noviembre de 2017


Dejan de hacerlo

A Godard, lo mató la militancia.
Antes era capaz de esperar horas en la calle
sólo para ver cómo encendían las farolas.
Se colaba en aquellos apartamentos de París.
Y seguía a la chica del “New York Herald Tribune”.

A Lynch dejaron de interesarle
las hormigas,
las orejas y
las cortinas rojas.
Puede que tuviera miedo de repetirse.
Puede que sólo pensase que ya lo había hecho todo.
Que no quedaba nada.

Y Haneke…
Me acuerdo de cómo lo hacía antes.
Antes de las buenas intenciones.
De los galardones y academias.
Cuando lo hacía sin concesiones.

Y de Polanski.
Asomándose al abismo.

De Cronenberg es mejor ni hablar.

Y, hay veces, que pienso
que el único que queda es Jarmusch.

Hoy, me acuerdo de todos ellos.
Y les agradezco todo lo que me hicieron sentir.
No hay reproches ni tampoco un por qué.
Supongo que es el orden natural de las cosas.


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