domingo, 5 de noviembre de 2017


Camino de la biblioteca

Voy por una de ellas.
Un chute en vena.
Algo que consiga hacerme sentir bien de nuevo.

Bajo el sol,
por la vereda de árboles,
de repente, aparece otra.

Todo ojos, boca, piel, muslos y piernas.
No la veo más que un segundo.
El tiempo que tarda en mirar hacia otro lado.
No necesito tenerla bajo mis sábanas.
Me pregunto... ¿De qué demonios está hecha?
El misterio del universo.

Salgo fuera.
Vuelvo a mirar hacia adelante.
Me freno en seco.
¡Te has pasado la biblioteca, gilipollas!

El colocón te ha durado dos manzanas esta vez.


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