Ayer
Todo el dolor viene de ayer.
Me recuesto en esta montaña
y lo veo aparecer ante mí.
Todo se hace tan nítido.
Mis complejos adolescentes.
La nana de la taza del retrete.
Entonces, ella se cuela y me sopla los párpados.
Pero, no ocurre esta vez.
Algo ha cambiado dentro.
Siento que está a punto de amanecer.
Pienso en todo lo pasado.
Las decepciones.
Lo que no me ha gustado.
Todo lo aprendido.
Lo que lo ha liberado.
Lo que me ha ayudado a conservarla.
Mi esencia.
Y me vienen a la cabeza imágenes.
Me acuerdo de ese chico danzando
entre las sábanas blancas a la mañana siguiente.
Con dos disparos en el estómago y a punto de morir.
Justo cuando lo había encontrado.
Y de ese matrimonio que peleó durante toda la noche.
Se hicieron pedazos el uno al otro.
Cuando amaneció, por fin, entendí qué era lo que les pasaba.
Por qué lo hacían.
Ha sido lo mismo para mí.
La noche ha sido muy larga
pero el sol está a punto de salir.
Me detengo y sólo vivo este momento.
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