Algo inesperado
Estaba sentado aquí,
cuando ella entró.
¿Quieres sentirla?, le pregunté.
Extendí mi mano gélida hasta
alcanzar su tripa.
Entonces, ocurrió algo
inesperado.
No se estremeció.
Permaneció allí.
Sin moverse.
Sin decir nada.
Mirándome a los ojos y
calentándome la mano.
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