jueves, 9 de noviembre de 2017


Algo ha cambiado

¿Recuerdas los viajes en la línea 51?

¿El olor a humedad de las paredes?

¿Las estanterías que llegaban hasta el cielo?

Abandonarlas durante meses 
y a la vuelta de la playa,
deprimido y desganado,
sucedía otra vez.

Un guardia irlandés al que le gustan demasiado
las putas, 
la bebida y 
decir lo que piensa.

Aquellas tres mocosas con cresta de Estocolmo.

La habitación de hotel de Tokio.

Y aquel tipo raro y melancólico.
Cuando la conoció.
No podía ni verla ni tocarla.
Le valía con escucharla.
Pero, se enamoró perdidamente de ella.
Y le tocó llorar en los escalones del subterráneo.
Sin entenderlo del todo.

Sí.
Algo ha cambiado.
O puede que nada en el fondo.

Cuando estoy hecho polvo,
ellas siguen viniendo en mi ayuda.


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