Algo ha cambiado
¿Recuerdas los viajes en
la línea 51?
¿El olor a humedad de las
paredes?
¿Las estanterías que
llegaban hasta el cielo?
Abandonarlas durante
meses
y a la vuelta de la playa,
deprimido y desganado,
sucedía otra vez.
Un guardia irlandés al
que le gustan demasiado
las putas,
la bebida y
decir lo que piensa.
Aquellas tres mocosas con
cresta de Estocolmo.
La habitación de hotel de
Tokio.
Y aquel tipo raro y
melancólico.
Cuando la conoció.
No podía ni verla ni
tocarla.
Le valía con escucharla.
Pero, se enamoró
perdidamente de ella.
Y le tocó llorar en los
escalones del subterráneo.
Sin entenderlo del todo.
Sí.
Algo ha cambiado.
O puede que nada en el
fondo.
Cuando estoy hecho polvo,
ellas siguen viniendo en
mi ayuda.
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