A mí,
también me gustaría
saberlo
Me lo contó entre risas
en un descanso.
Que estuvo bebiendo con
ellas
y que se lo comieron vivo.
y que se lo comieron vivo.
Me contó lo que le
echaron en cara.
Que no se lo tuvo en
cuenta.
Que sólo estaban
bromeando un rato.
Pero, que lo dejó un poco
tocado.
No por lo que le dijeron;
sino por lo que él no dijo.
No supo reaccionar.
No sabes cómo te
entiendo, colega.
Ellas son expertas en
hacerte sentir eso.
Y me acordé de la mía y
de otro de mis colegas.
Lo vi el jueves pasado.
También, me lo contó.
A la penumbra de un pub.
Bebiendo Paulaner y
pelando frutos secos.
La última de ellas.
Una más para su
colección.
¿Por qué sólo se me
acercan enajenadas, coño?
¿Qué les atrae tanto de
mí?
¿Qué cojones quieren?
Me gustaría saberlo.
Puede que sólo quieran un
juguete.
Un entretenimiento.
Puede que, al final, lo único que las
calme sea el dinero.
Puede que alguien sin
autoestima de quien abusar.
O alguien que sepa más
que ellas.
Uno que pueda ponerlas de
rodillas y despreciarlas.
Que las haga llorar.
Que las haga llorar.
Y siguió diciéndome…
Joder, parece que están
programadas para no ser felices.
Para no estar satisfechas
con nada.
Yo sólo me reía.
No sabía qué contestarle.
Tampoco, yo las entiendo muy bien.
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