27 años
Cuando bajó del avión y
le preguntaron, no dijo nada.
Sólo sonrió y miró a
cámara.
Entonces, lo entendí.
Él debía ser uno de
ellos.
Uno de esos tipos raros.
Uno de los que Bukowski
escribió tanto.
¿Sabes cómo acabó?
Lo encontraron en París.
En una bañera.
El alcohol y las drogas todavía
dentro de su cuerpo.
Sólo tenía 27 años.
¡Qué desperdicio!
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